Los chinos siempre me llamaron la atención: sus negocios, su forma de vivir, sus creencias, todo. Domingo por la mañana con un hermoso sol iluminando la ciudad me dirijo al ” Barrio Chino para indagar y aprender más de ese cultura tan diferente a la argentina.
En el 2006, ante una solicitud de un grupo de comerciantes orientales del barrio, la Secretaría de Planeamiento Urbano del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desestimó considerar a este sector como barrio chino, estableciendo que no correspondía a la verdadera estructura poblacional del barrio, que está compuesta en su inmensa mayoría por habitantes que nada tienen que ver con el supuesto origen oriental. Definió a este lugar como un lugar comercial de productos orientales, desarrollado en dos cuadras y asimilable a otras zonas comerciales de la Ciudad.
Empiezo a caminar, puedo ver muchos negocios, que aunque están llenos de cosas y muy desordenados realmente tienen pocas cosas interesantes para mi gusto, todos tienen muchos adornos, y siempre presente un gato casi siempre naranja que mueve una pata de arriba a abajo sin parar, dicen que es para atraer la suerte, yo no creo en la suerte. Me llamó la atención unas esferas rojas y con escrituras en su idioma colgadas afuera de los negocios. Me detengo y pregunto: — ¿ me podría decir que significan o qué dicen ?– y señalo en dirección a ellas. El chino me mira, las observa y con una sonrisa picara contesta: “entra plata, entra dinero”. Esto me causo mucha gracia; aunque son muy supersticiosos y me molesta este tipo de personas.
Continiué caminando hasta encontrarme un supermercado chino, pero chino chino no como los que encuentro siempre en los barrios de Buenos Aires, todos los productos son importados, con lámparas en los techos y muy decorados; había mucho té, diferentes tipos de harinas, los fideos finitos que nunca supe como se llaman, muchas bebidas enlatadas ( hasta capuchino), también ¡¡¡ pescado disecados en bolsitas!!! . Todo era enlatado y muy artificial, el clima se sentía muy oriental excepto porqué se escuchaba reggaeton de la radio. A la salida había un mesa con venta de comidas orientales, probé las famosas empanadas chinas llamadas Baozi, que es un tipo de bollo de pan relleno y cocinadas al vapor, estas eran de verduras, eran desabridas, sinceramente cuando di el primer mordisco deseaba una buena empanada argentina, de carne, al horno y bien condimentada.
De todas formas creo en la diversidad cultural y que todas las culturas son equivalentes, no hay mejores o peores, pero yo no viviría en oriente, no podría soportar superpoblación y tanta contaminación.
Son las 14 hs y sin nada mas por recorrer vuelvo a mi casa, me gustó y volvería otro día. Lo qué mas me gusto fue mi almuerzo en el Barrio Chino, sushi; igual es japonés no chino.