Otra vez metido en uno de estos patrulleros de porquería, siempre soy el primero que vienen a buscar cada vez que hay quilombo. Estos ratis no sirven para nada. Con tal de lavarse las manos me suben al patrullero por las dudas, con la excusa de estar laburando y después me largan. En este barrio asqueroso me la tienen todos jurada desde que Alan me hizo la cama con el tema de la falopa. Traidor de cuarta mirá como terminaste, por algo dicen que todo vuelve. El problema es que no me dejás en paz, te matan y me quieren meter en cana a mí. Y sí, ¿A quién van a culpar sino? Al “falopero”. Habiendo tanta gente de mierda dando vueltas me vienen a buscar a mí. Me tienen harto. Yo no le vendo cosas raras a nadie, yo no jodo a nadie. Lo que hago yo con mi vida es tema mío, que no me jodan. Todo el barrio sabe de la bronca que le tenía al gil ese desde que me dejó pegado con lo de la venta de cocaína asique va a ser difícil que me crean que yo no lo maté. Ojo, lo hubiera hecho con gusto pero manejo otros códigos. Tengo mis cosas como cualquier ser mortal pero no soy ningún asesino. Además no lo valía, esa basura no justificaba que yo me arruine la vida. Igual tengo tanta mala leche que la vida me la arruina hasta estando muerto el desgraciado. Le tendría que haber hecho caso a don Horacio cuando me decía que me mande mudar de acá. Que tipazo don Horacio, siempre fue como el padre que nunca tuve. ¿Por qué no le hice caso si acá todos me miran como si yo fuese un delincuente? Sí, fue por orgullo, por honor, por dignidad. A las balas se les pone el pecho. Este es mi barrio, acá tengo mi vida y yo de acá no me voy a mover. Si me quieren echar me van a tener que matar, es corta la bocha. ¿Me voy a ir para quedar como un refugiado? ¿Cómo un cobarde? Ni a palos, a mi no me van a correr. ¿De qué te reís pelado botón? No te surto porque tengo las esposas puestas. Este es peor que los chorros, encima nadie lo va a agarrar porque tiene un cargo alto en la comisaría. Pero te va a volver a vos también, todo vuelve. Dale, seguí riéndote de que me vas a enjaular de nuevo, cornudo. Encima me hablás cara dura, yo te tengo que matar. Pero no te voy a contestar, no, no, no. Ya te saqué la ficha, siempre es la misma jugada. Me buscás para que me caliente, se nota que no tenés ni dos dedos de frente. Después los medios dicen que los pibitos están re zarpados y bardean a la policía. Pero nadie mira como estos dictadores basurean a la gente. Les das la mano y te agarran el brazo, es así. Se les suben los humitos a la cabeza y hacen lo que quieren. Como tienen un fierro, un palo, una chapa y una gorra abusan de la autoridad que les dan los de arriba. Y claro, a los de arriba los cuidan. Si el hijo de un gobernador fuma porro no pasa nada pero si yo cultivo mi plantita en el jardín de casa me suben al patrullero y encima se la llevan. Y si, después se la fuman toda ellos cuando patrullan o se la venden a los chetos que no tienen en qué gastarse la guita. Así estamos, llenos de prejuicios, hipocresía, mentira y falsedad. Porque todos chamuyan con que no hay que discriminar pero bien que cuando ven que un cartonero viene caminando por la misma vereda todos cruzan la calle. Si imbécil, ya me bajo. Otra vez acá la puta madre, vamos a ver como zafo ahora.

(Monólogo interno)
Agustín Capsala
Comisión 61