Una gran mentira es como un gran pez en la tierra; podrá agitarse y dar violentos coletazos, pero no llegará nunca a hacernos daño, no tenemos más que conservar la calma y acabará por morirse.A pesar de que las mentiras siempre tienen patas cortas y no nos llevan a ningún lugar (o por lo menos a ningún lugar bueno) existen. Están en todos lados, especialmente en la política. Un claro ejemplo es el de la política argentina, tal como lo manifestó Tomás Eloy Martinez en su artículo de La Nación “Verdades y mentiras”: “La historia de la política argentina abunda en esas ventas de abalorios, que pierden rápidamente su brillo ante la cegadora realidad. La patria socialista del último Perón, la recuperación victoriosa de las Malvinas, el uno a uno de Menem, Cavallo y de la Rua, así como los fuegos fatuos del corralito, fueron algunos de esos espejismos que llevaron al país hacia abismos de los que no fue fácil Salir.” Cada una de esas promesas encierra una falacia. Inexplicable e irreversible es la decepción que sufren las grandes  masas de la población argentina. Sus esperanzas se hacen humo al entender que esas promesas no son más que engaños que encubren intereses particulares de los maravillosos políticos de nuestra nación. ¿Acaso hay algo peor que entregar la confianza y no recibir más que patrañas? Siempre la misma situación. Una doble cara. Una máscara que finalmente se cae. No creo como muchos otros, que una mentira que haga feliz valga más que una verdad que amargue. Las mentiras siempre mueren, si no es que se suicidan. Pueden resultar tentadoras e inofensivas, pero sin dudas son el peor defecto del ser humano. No son medibles ni se justifican por ser piadosas o pequeñas. Aunque suenen a verdad, en su esencia no serán más que calumnias. Es tan socialmente repudiable que desde niños nuestros padres nos enseñan, cual dogma infantil, la historia de un personaje llamado Pinocho. Un cuento repleto de sabiduría.Siempre habrá quienes traten de justificar su afecto hacia la mentira, pero nunca lo olviden: la mentira siempre muere aunque trate de matar y solo dura hasta que la verdad llega. La mentira jamás podrá ocupar el lugar de la verdad.

Noelia Lucchese

Comisión 63