Me hospedaba en la habitación 401 del Hotel, había llegado hacía dos días  a la ciudad por razones de mi profesión y pensaba quedarme por tres días más. Estaba en el cuarto piso, el primer día que llegué no había muchas personas alojadas,  recién al segundo día llegó a una habitación de otra ala de este piso, un hombre que (según lo que me pareció) era de origen árabe. Me di cuenta por su vestimenta y su barba abundante que le daba el típico aspecto oriental. A las siete de la tarde de ese mismo día, baje para la cena que me había anticipado a la mañana el recepcionista del hotel. No vi a este señor árabe que había llegado a la mañana al hotel y me llamó la atención, pero, de todos modos, pude disfrutar de una cena maravillosa junto con un amigo diplomático que se encontraba, por otras razones que las mías, en el hotel. Terminamos la cena, disfrutamos de un buen vino y volvimos a nuestras respectivas habitaciones. Pude dormir placidamente gracias a los efectos del alcohol y sin ningún sobresalto.

En un momento de la mañana sentí un estruendo en ese mismo piso, pareció ser de la otra ala del hotel. Apenas escucho el estruendo, me quede agazapado en la puerta esperando algún ruido de supervivencia. A los pocos segundos, escucho subir a tres personas por la escalera. Sin dudar, abro la puerta y salgo al cruce de estos tres individuos, uno de ellos era el recepcionista del hotel, un soldado y el hombre no lo había visto nunca. Vemos al fondo del pasillo, una habitación que su puerta estaba toda agujereada. Ingresamos los cuatro y vemos a este señor que tanto me llamaba la atención, era el árabe tirado en el piso boca arriba yo no podía creer lo que estaba viendo. Estaba muerto un hombre frente a mí, tirado en el piso, entre en un estado de shock, de hecho se me habían caído las gafas que tenía puestas y ni siquiera me había dado cuenta. Cuando estos tres hombres ven mi estado de nervios, me invitaron a salir de la habitación. No me percaté en el momento, pero hoy supongo que su intención no era que yo no vea el cuerpo por mi bien. Al ingresar había visto que el recepcionista había examinado unos papeles que se encontraban sobre la cama. Sigo creyendo que el recepcionista era complica o se estaba beneficiando de este asesinato.