Y finalmente lo hice. ¿Quién hubiera dicho que el gordito ese que todos molestaban iba a hacer algo tan importante como esto? Porque no me tembló el pulso cuando gatillé las cinco veces, eso nunca. A ver qué dicen ahora, que el don nadie va a ser famoso en todo el mundo, que voy a ser una celebridad, que ya no voy a ser el fracasado de siempre, que ya no voy a ser el cero a la izquierda que todos pisoteaban y maltrataban y ofendían y… Quisiera ver su envidia ahora.

Yo sabía que debía esperarlo en la puerta de su edificio y que pronto aparecería y luego todo sería tan fácil, pum pum y listo. Lo malo fue después con los gritos de su mujer, quería que se callara y ella que no paraba de chillar y yo que quería leer tranquilo mi libro esperando a que llegara la policía.

Y es que él lo tenía todo: fama, dinero, talento, todos lo amaban y respetaban, ¿y quién me quería a mí, a quien le importaba yo? No era justo. Sé  que Dios no me va a castigar, porque él era el pecador, no yo, él fue el que dijo que era más grande que Jesucristo, y eso sí que el Señor no lo perdona, oh no. Sí que merecía morir. Era un pecador que quería imaginar un mundo sin países y sin cielo y sin religión…Qué pecador más grande era, debía morir.

Y qué me importa si termino en la cárcel, y qué me importa a mí, si ahora yo también voy a ser una celebridad. Voy a gritar a los cuatro vientos que no me arrepiento de haberlo hecho, que se lo merecía, que yo lo maté, que todo fue tan fácil, pum pum y listo.

Bárbara Erzen Comisión 63