Anagrafía

Colonia – Lona – Loco – Colon – Cola – Colina.

Detrás del telón

Llovía copiosamente sobre los tejados de Colonia. La estrella que llamamos Sol se había retirado completamente hacía unas pocas horas y su calor ya se había disipado por completo de la faz del Uruguay. Solo recorría las calles el viento y algún que otro loco que buscaba refugio. Allá en el Río de la Plata se veían luces a lo lejos de barcos, pesados barcos que transportaban quién sabe que cosas. Ha de ser un marinero muy experimentado quien aventure retar a tamaña tormenta. Sin embargo y a pocas cuadras del puerto, las multitudes estaban cómodamente sentadas en las butacas del cine, ayunas de todo cambio climático, observando con atención la lona sobre la que se proyectaban 33 cuadros por segundo, cuadros que engañaban al ojo humano, cuadros que en conjunto conforman una película.

En la película se veía una colina, a lo lejos una casa y más lejos aun, a un perro que venía corriendo al encuentro de su amo. Su amo, el Sr. Harris, padecía de cáncer de colon, además de haber sufrido la pérdida de la mayoría de sus amigos del pueblo. La guerra no fue buena conmigo repetía. Mas no se culpaba; él los ayudó en Alemania y gracias a su heroico comportamiento tras las líneas enemigas, los pudo traer sanos y salvos a su país, a su pueblito.

Ahora sus hijos y nietos lo cuidan, juegan con su perro y ríen al verlo morderse su propia cola mientras salta en círculos, pero él, él bien sabe que esta es su última batalla. Y peor aun, sabe que no se le gana al ciclo de la vida.