Era un día muy soleado y se encontraba Pablo durmiendo tranquilamente  en su habitación  y de repente aparece su madre Mónica  abriendo las cortinas de la ventana para arrancar un nuevo día, pero no era un día como todos ya que era su cumpleaños numero 15.Pablo no entendía nada ya que estaba sumamente dormido, la mama lo empezó a sacudir  de los brazos para que se diera cuenta que era un día muy especial.

Mas tarde el mismo se levanto y se dirigió cautelosamente al baño, luego, fue a la cocina donde lo esperaba su familia con un gran desayuno. Muy entusiasmado comió sin parar probando un delicioso café moca que había preparado su madre con tanto amor, después agradeció por la linda sorpresa que le habían hecho mientras tanto el padre Ricardo se dirigió  al living para  buscar el esperado regalo.

Pablo no paraba de moverse por los nervios que tenia  ya que deseaba una play station 3 y ¡sí era la misma pero algo más! El padre le dio unos tickets gratis para ir con sus amigos al zoológico ya que sabía que le gustaban mucho los animales salvajes.

Esa misma tarde fueron todos, ni bien entraron el cumpleañero quería ir a ver la jaula de los monos ya que eran sus preferidos entonces fueron directo para allá. En el camino,

Mónica y Ricardo habían sugerido a los chicos contratar a un guía del zoológico así le explicaban claramente las instalaciones pero Pablo  se oponía ya que era un chico muy rebelde y con un carácter fuerte.

Empezaron a discutir padre e hijo entonces el pequeño se fue corriendo solo por el zoológico como un niño caprichoso. Mónica empezó a reprocharle a Ricardo de que nunca  le ponía límites al hijo haciéndole todo un escándalo frente a los chicos y a la gente que pasaba por ahí.

Pablo escapándose cuidadosamente de los padres fue a la jaula de los monos y se encontró con un  mono chiquito e indefenso, en el cuál, habitaba solo en ese mismo lugar entonces se le ocurrió la idea de acercarle  un cono de helado que se había comprado. Inmediatamente le dio de comer de la mano pero en el preciso momento donde extendía su brazo el mono lo agarro y lo empezó a tironear hacia adentro de la jaula.

Pablo asustado comenzó a  gritar para pedir ayuda a la gente que pasaba por ahí, al instante los padres del pequeño  distinguieron  claramente los gritos de su hijo y fueron a rescatarlo. El chico no paraba de gritar y hacia poner al mono mas violento ya que el mismo hacia  sacudir la mano contra la reja.

Los cuidadores del zoológico trataron con mucha delicadeza la situación de pánico que estaba sufriendo tanto el animal como el chico y decidieron inyectarle una anestesia al mono ya que no había otra alternativa para tranquilizarlo. Pablo salio sano y salvo del accidente que había provocado y agradeció profundamente a los cuidadores del zoológico  por haberlo salvado de tal situación. El chico se dio cuenta del peligro que había corrido en el día de su cumpleaños y aprendió una nueva lección en su vida  que era obedecer siempre las órdenes de sus padres.

Maria Mercedes Apisco

Comisión Nº63