La puesta del sol se iba retirando sobre la tarde, tenían en sus mentes la intensa incertidumbre mezclada con ansiedad por ver lo desconocido. Se dirigían rumbo a las playas que están situadas en lo que hoy en día es Barcelona; habían construido una especie de  barco con sus escasos materiales, éste estaba preparado para su primera travesía.

Entre las historias que murmuraban por los mares, se hablaba de que estas playas ya estaban habitadas. Esta tripulación compuesta por hombres, mujeres y niños, tenía el inmenso deseo de asentarse en ese lugar desconocido  y disfrutar de sus supuestas riquezas ocultas. Todo para conseguir una vida mejor.

Pasaron los días, se encontraban compartiendo carne en el momento de la cena; ansiosos, inquietos, pensantes. Padecían todos los síntomas que ocasionan la incertidumbre, la duda. Sabían que al amanecer llegarían a destino…

Al día siguiente a penas el sol había salido, llegaron a ese lugar paradisiaco, soñado. Al pisar esa arena dorada sintieron la necesidad de comenzar a recorrerla. Lo primero con lo que se encontraron fuera de la imagen maravillosa que poseía este lugar, fueron restos de madera, retazos de lona que simulaba ser de una bandera, restos de materiales muy familiares para ellos,  era de una tribu, pero solo quedaban sus restos. Un cierto temor se apodero de ellos, no se podía entender como en una guerra aborigen los restos podían quedar tan destruidos. En ese momento se escucho el rugir de un león a pocos metros del lugar desde  donde  observaban el espacio; solo los hombres corrieron tras él, suponiendo que los llevaría a ver algún indicio de quienes habitaban. La selva que comenzaba a orillas del mar desembocaba en una Gran ciudad desconocida. Descubrieron lo que luego reconoceran como Civilización…

Abalos Yesica S.